La capital del cava abre sus puertas

En Sant Sadurní se unen el mimo por la creación del mejor cava, la naturaleza y el esfuerzo humano desde hace 100 años

La destilería La Fassina en Sant Sadurní abre sus puertas a nuevos invitados. Entre los viñedos, que se extienden durante hectáreas creando un paisaje único durante los kilómetros de carretera previos a la llegada,  un edificio que mezcla el estilo de una antigua masía con modernas y grandes cristaleras que se convirtió en Monumento Histórico en 1976.

En la entrada se respira un olor, el olor a uva y cava que tan bien representan a Cataluña, especialmente desde hace 100 años cuando Freixenet empezó a embotellar su Carta Nevada. El mayor éxito de la empresa hasta la fecha, Carta Nevada lanzó a la multinacional al mercado competitivo hace ya un siglo.

Un grupo reducido de parejas de estética snob espera impaciente que su recorrido comience con una copa de bienvenida.La ruta empieza puntual y copa en mano los invitados se disponen a descubrir los secretos que guarda el lugar. De estética principalmente rural algunos rincones del lugar guardan un gran parecido con una fábrica, limpia y luminosa. Después de un largo e interactivo recorrido los invitados se dirigen al lugar menos visitado. En la parte más baja y más fría se abre un laberinto, uno que seguro llena de emoción a cualquier amante del cava, incluso a los que no los son. Hileras inacabables de botellas que guardan los mejores caldos del lugar, los más antiguos y valiosos. Un recorrido por la masía y por la historia del cava y de Sant Sadurní, hace participe al grupo de su cultura que termina con una degustación del mejor cava de la zona, que desde luego ha merecido la hora de ruta.

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Bodega de La Fassina. Imágen de http://www.turismesantsadurni.com

Los invitados se terminan las copas y comienza otro recorrido, igual de dulce que el anterior. Simon Coll endulza la vida de todos desde 1840 y tiene aquí un espacio. Un lugar en el que degustar sus creaciones hechas con el mejor cacao y ver un proceso de creación de auténticas obras de arte. Desde bombones a esculturas íntegramente realizadas a mano con chocolate como única materia prima.

El lugar huele amargo, tal vez demasiado intenso para algunos de los invitados. Una charla amena sobre su historia precede al momento grande de la visita, la degustación de chocolate. El staff reparte pequeños bocados de diferentes chocolates. Negro, blanco, con frutos secos, mezclas insospechadas como cacao y pistacho…todo se mezcla en el paladar y en el ambiente, cargado de olor a cacao.

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Creación de figuras de chocolate en el taller de Simón Coll. Imagen de http://www.simoncoll.com

Llega el mediodía, y con el una comida extensa y deliciosa que lleva a los invitados a probar lo mejor de la tierra mientras Rafael, el somelier aconseja que beber con cada plato. Tintos, blancos y cavas riegan el menú. “El peix amb blanc, es més suau”. “Nada como seguir las recomendaciones de un experto” dice un invitado.  La tarde se acerca y tras el postre, un brindis por los 100 años de Freixenet que Rafael cierra con una frase, que espera sea premonitoria “…i que els nostres descendents celebrin els 200 brindant per Sant Sadurní i la seva tradició vinícola“.

El día finaliza con las compras de los invitados, y ahora si se puede ver quien prefiere el cava, quien el vino y quien el chocolate. Tocan las 17 y el staff se despide de los invitados que se marchan sonrientes, sobretodo quienes no van al volante.

Cristina Balaguer

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